A 70 kilómetros de la capital, en el paraje San José, compartimos la fiesta del Divino Niño junto a la familia Vera y vecinos de la zona.
Un día de esos que nos recuerdan quiénes somos: locro compartido, chicos jugando a la pelota, música, baile, risas y la calidez de nuestra gente.
La Rioja profunda tiene algo que no se pierde nunca: la fe, la familia y el encuentro. ❤️